ESPACIO MAMÁ ANTULA

CENTRO DE DEVOCIÓN

Fieles podrán venerar reliquia de primer grado de la Santa Mama Antula.

A partir del 17 de mayo, los fieles podrán venerar la reliquia de primer grado (un resto óseo) de Santa María Antonia de San José, Mamá Antula. 

Con la Celebración donde será entronizada tal reliquia, se ofrecerá a los fieles un ámbito de recogimiento, oración y reflexión inspirado en el testimonio de la santa.


Mama Antula: 


Su nombre completo era María Antonia de San José de Paz y Figueroa, nació en 1730 en Villa Silípica, provincia de Santiago del Estero. Provenía de una familia acomodada, pero desde muy joven sintió un fuerte llamado a dedicar su vida a Dios y al servicio de los más necesitados. A los quince años ingresó como laica consagrada en una comunidad vinculada a los jesuitas, donde recibió formación espiritual inspirada en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

En 1767, cuando la Compañía de Jesús fue expulsada de los territorios españoles de América, muchos pensaron que la obra espiritual de los jesuitas desaparecería. Sin embargo, Mama Antula decidió continuar esa misión. Aun en medio de prohibiciones, incomprensiones y peligros, recorrió miles de kilómetros a pie por el actual territorio argentino para llevar los Ejercicios Espirituales al pueblo. Su vida fue un verdadero testimonio de fe, valentía y confianza en la Providencia de Dios.

Vestida con un sencillo hábito negro y una gran cruz de madera, evangelizó tanto a pobres como a ricos, a criollos, indígenas y esclavos. Organizó retiros espirituales para miles de personas y ayudó especialmente a quienes sufrían abandono y necesidad. Se calcula que cerca de 70.000 a 80.000 personas participaron de los Ejercicios Espirituales impulsados por ella, algo extraordinario para la época.

En Buenos Aires fundó la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, institución que aún existe y que se convirtió en un importante centro de oración y formación cristiana. Su profunda vida espiritual y su incansable labor evangelizadora hicieron que el pueblo comenzara a llamarla cariñosamente “Mama Antula”, nombre de raíz quechua que refleja cercanía y maternidad espiritual.

Murió el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires, dejando un inmenso legado de fe y servicio. El Papa Francisco la canonizó el 11 de febrero de 2024, convirtiéndose así en la primera santa argentina. La Iglesia la reconoce como ejemplo de entrega, misión y amor al Evangelio.